Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio
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La escritora, investigadora y profesora de la UBA que dirige el grupo de investigación “Artes plásticas e izquierdas en la Argentina del siglo XX” estuvo de paso por Córdoba, donde vino a exponer algunos de sus trabajos convocada por la Universidad Nacional de Córdoba.
Ana Longoni también hizo tiempo para dialogar con H.I.J.O.S. sobre la figura de los sobrevivientes del terrorismo de Estado y la construcción del estigma de traidores que pesa sobre muchos de ellos. Esta temática fue abordada en su libro “Traiciones” editado en 2007 y en el cual recorre con agudeza cómo se nombra a los sobrevivientes de los centros clandestinos de desaparición en algunos relatos literarios sobre la década del 70.
En el marco de su estadía a nuestra ciudad, Longoni también visitó los sitios de memoria que se construyen en los ex centros clandestinos La Perla y la D-2.
H.I.J.O.S.: Estuviste recorriendo algunos sitios de memoria de Córdoba, contanos que impresiones te generaron.
Ana Longoni: Hoy fui a La Perla, y cuando vine hace un mes, conocí el Archivo Provincial de la Memoria en lo que era la D2. Te diría que en contraste con otros sitios de memoria que conozco en Buenos Aires, lo que vi acá parece tener una dinámica distinta. Primero es un lugar que se percibe impulsado por equipos en los que conviven productivamente el trabajo y la mirada de gente vinculada a los organismos de DDHH articulada con la perspectiva de gente que viene investigando el tema en ámbitos universitarios. Pero sobre todo percibí una gran vitalidad y una inserción asombrosa en la sociedad. Eso se nota, por lo menos en la D-2, con la cantidad de gente joven que está recorriendo y habitando el espacio, al participar en las distintas propuestas. También encontré un interesante nivel de riesgo, en los dispositivos de memoria que se atreven a experimentar en ese lugar de memoria, generando recursos para activarlo, y preguntándose cómo interpelar ejercicios de memoria de una experiencia para la gente de nuevas generaciones que no vivió en los años 70.
Me pareció un proyecto sumamente arriesgado, en el mejor de los sentidos, por no paralizarse y animarse a hacer pruebas, a la vez que estar dispuestos a rectificar si alguna de esas pruebas no funciona. Es cierto que por momentos me pareció que caía en cierto esteticismo o fetichización, pero en otros los resultados me resultaron muy potentes. Lo que más me gustó es la propuesta a las familias o amigos de los desaparecidos de construir álbumes con relatos de vida y también el ritual de colgar las fotos cada jueves en el pasaje Santa Catalina. Lo que más ruido me hizo es el cuartito donde están expuestos los objetos, la motoneta, el vestido… Me pareció que ese recurso puede caer en cierto fetichismo del objeto que fue del desaparecido convertido en pieza de museo. Puede tener un sesgo complicado, pero la verdad es que la experiencia en su conjunto me pareció muy potente y su condición en proceso, su capacidad de replantearse y transformarse es sorprendente.
Visitar La Perla fue también muy impactante, en su notorio contraste con la ESMA. Un lugar que hace dos años fue otorgado, hace un par de meses se abrió a las visitas y ya está activo e instalado, a la vez que vital y en proceso. Me contaron que van hasta allí los chicos del pueblo vecino en bicicleta a pedir visitas guiadas. También noto un nivel de riesgo en la propuesta, todavía más incipiente, por ejemplo al incorporar en las tarjetas los testimonios de los sobrevivientes que no componen un relato uniforme sino un mosaico de voces y experiencias extremas y heterogéneas, a veces contradictorias entre sí. La capacidad de albergar los testimonios de quienes se acercan a La Perla y tienen mucho para decir sobre lo que allí aconteció, siempre que se preserven ciertas condiciones de respeto, cuidado y escucha. Eso está ocurriendo allí y me parece muy valioso y valiente.
El lugar donde funcionó La Perla tiene una arquitectura muy neutra y anodina, una construcción que podría estar destinada a cualquier uso, que no dice nada. Un sitio donde esa dimensión perturbadora o siniestra que es tan fuerte en la ESMA, se diluye quizá por estar en el medio del campo, en medio de un aire tan bucólico. Es todo un desafío componer un recorrido que dé cuenta de las dimensiones del horror de lo que allí aconteció sin caer en efectismos truculentos o estetizaciones del horror.
Dentro del recorrido, el momento que me pareció absolutamente cargado y shockeante, sin saber de antemano qué función había cumplido ese espacio, es cuando se entra en “La Cuadra”.
H: ¿Imponente?
Ana: Muy perturbador.
H: La supervivencia a estos sitios es un tema muy difícil de abordar, los que quedaron vivos fueron sospechados y acusados de todo tipo de cosas. ¿Cómo llegaste a escribir un libro sobre este tema tan complicado?
Ana: El libro tiene para mí una historia bastante larga. Más que el libro el tema o la inquietud. La dedicatoria dice bastante al respecto: Traiciones está dedicado a dos amigos muy queridos, Mariana y Daniel. Ambos son hijos de padres secuestrados y acusados de traición. En el caso de la mamá de Mariana en la Esma y el de Daniel en la Quinta de Funes, Rosario. A su vez ellos mismos padecieron también el secuestro siendo muy chicos. Mariana tenía 9 años cuando estuvo unas horas secuestrada junto a su padre agonizante en la Esma, y en el caso de Daniel, que tenía 17 años y había entrado a Montoneros después del secuestro de su padre, fue secuestrado en La Plata y estuvo unos meses en el Olimpo.
No solamente sobrevivieron ellos a sus secuestros, con todo lo que ello acarrea, sino que padecieron el efecto devastador de las historias que empezaron a circular sobre sus padres, acusándolos de traición.
Yo conviví con esas acusaciones desde chica, porque soy amiga de Mariana desde el exilio, y entre la comunidad de argentinos exiliados estaba vedado, de alguna manera implícita, ir a la casa en que ella vivía con su madre. A Daniel lo conocí en La Plata antes del golpe (él, su hermanito y su madre ya vivían en la clandestinidad) y me reencontré con él, mágicamente, luego de mi regreso a la Argentina. Acababa de salir Recuerdo de la muerte y no puedo olvidar el dolor que le provocó a Dani, que todavía buscaba a su padre, el relato que ese libro puso en circulación sobre la conversión del dirigente en un “gran traidor”, aún más vil que los milicos torturadores según la construcción que hace Bonasso. Siempre me resultó inquietante no poder formular una explicación a eso que ellos estaban viviendo, y que ni siquiera alcanzábamos a poder hablar entre nosotros.
Durante muchos años me lo pregunté y no tuve respuestas. Para mi fue crucial encontrarme con el libro de Pilar Calveiro Poder y Desaparición, que salió en 1997. Leerlo fue clave para empezar a balbucear algunas preguntas, darles una forma decible. Volver a esos libros que me habían perturbado tanto como el de Bonasso, el de Heker, y leerlos desde otro lugar.

Ana: Sí, fue sorprendente y reconfortante para mí. Varios sobrevivientes, militantes y lectores en general me escribieron para establecer un diálogo a partir del libro. Algunos me decían que allí había argumentos que ellos mismos pensaban o charlaban por lo bajo pero que hasta ahora no se había dado francamente esa discusión en la escena pública. Quizá sea hora de animarnos a pensar colectivamente ciertas cuestiones dolorosas desde posiciones menos rígidas y binarias y sin erigirnos en contralores éticos de los comportamientos que otros atravesaron en situaciones tan extremas de arrasamiento de la condición humana que estremece imaginar qué haría cualquiera de nosotros en ese trance. Y eso me parece indeclinable y urgente, sobre todo porque están implicadas personas que respiran, que han sufrido mucho y que necesitan de nuestra mayor capacidad de comprensión.
El Archivo y la Comisión Provincial de la Memoria invitan a la reapertura de su Sede el día Martes 29 de septiembre de 2009, en el Pasaje Santa Catalina 66.
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Ronda de la Memoria 2009
Espacio de Reflexión y Formación Docente
Hacia una Pedagogía de la Memoria
Comisión y Archivo Provincial de la Memoria
Presentamos “Viento Sur, historias de un continente” un ciclo organizado junto a H.I.J.O.S Córdoba que tendrá lugar todos los viernes de septiembre a las 19:30 hs. en la Casa de los Derechos Humanos, Santa Fe 11 (barrio Alberdi). La propuesta es centrar el ojo y el corazón en la cinematografía Latinoamérica y a partir de cuatro buenas historias generar un espacio de debate y reflexión sobre la representación de lo que sucede en nuestra América hoy.
Tenemos el agrado de invitarlos a compartir el Acto Homenaje a Alicia Romelia Villalba el próximo Sábado 5 de Septiembre a las 10 hs en el Espacio para la Memoria y la Promoción de Derechos Humanos “La Perla”
Ruta 20, km 12.
Invitan:
Familiares de Alicia Villalba - Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos “La Perla” - Comisión Provincial de la Memoria.
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