Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio
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Taurino Rufino Atencio tiene 68 años. Es jubilado de Epec, y compartió con Tosco la conducción del gremio Luz y Fuerza en 1973; pero afirma que hoy no comulga para nada con la conducción del gremio.
Al cumplirse 40 años del Cordobazo, nos recibió en su casa para conversar sobre los hechos que conmovieron a nuestra sociedad en Mayo de 1969, sucesos de los cuales participó como activista del gremio SMATA, del que formaba parte por entonces.
Para Taurino Atencio, es importante profundizar el análisis de los acontecimientos del Cordobazo, porque nos hablan de un estado del movimiento obrero, de plena conciencia de clase, de donde podemos sacar valiosas enseñanzas para “salir del pozo en el que estamos”. Le molesta que sólo le pidan anécdotas, que se reduzca el Cordobazo a un hecho policial. Porque para Taurino el Cordobazo es mucho más que eso.
¿Cómo encontró el año 1969 al movimiento obrero en Córdoba?
“Esto es esencial, los hechos que fueron creando ese clima que estalla en el Cordobazo. Muchos de esos hechos son próximos a la fecha. Pero hay otros más distantes Desde la perspectiva en que uno particularmente lo mira, de ver cómo va avanzando en uno el concepto de lo que es la ‘clase’. Aspectos que yo, en el año
Taurino se remonta al año 1956 y recuerda el levantamiento de Lavalle contra la “Revolución Libertadora”, los años de la proscripción peronista -partido que alineaba a la mayoría de la clase trabajadora-, la resistencia Peronista y los sabotajes como el empleo de nuevos métodos por parte del sector obrero para hacerse oír - la legitimidad de la violencia “de abajo”-. Recuerda
“Hacemos referencia a la ‘conciencia’ de clase. El grado de conciencia de clase es la comprensión de que hay una clase social que es la responsable de la injusticia. Ese es el objetivo profundo de la lucha. Preguntarse porqué el sufrimiento de las personas, la marginación el dolor, la pobreza de unos. En un primer momento da la sensación de que es gente que viene al mundo a sufrir. Pero no es así. Eso es lo que yo interpreto modestamente como conciencia de clase. Hay una clase social que es la explotadora, la opresora, a la que no le importan los seres humanos sino sólo las ganancias. Ese es el sector poderoso que acá en
Asumir conciencia de clase no es una cuestión que esté ligada a una conversación, es todo un proceso que lleva un tiempo, no está ligado a un solo hecho, sino a una sucesión de hechos. Hacer una manifestación, cuando desde el golpe de Estado lo primero que haces es prohibir toda movilización, toda reunión pública; al desoír esto y hacerlo de todos modos uno va comprendiendo el poder, la fuerza que tenés en el conjunto. Allí uno se da cuenta, recién ahí, que por más que te repriman, en el conjunto está la fuerza. Y eso se ve después de una sucesión de protestas, de peticiones, de salidas a la calle con reclamos.
Los dueños del poder, uno de cuyos brazos son las fuerzas armadas, pueden accionar porque ellos no son tontos, van estudiando como estás, si vas retrocediendo, si estás vivo todavía. Pero ellos notaban concretamente que la clase trabajadora a nivel de sus organizaciones iba dando pasos decisivos para la toma de conciencia de clase. Ya no era solamente que los trabajadores luchaban por la vuelta de Perón –eso también estaba- pero acá había otro condimento. Se hablaba de Liberación.
El mismo Gringo Tosco plantea una faceta de suma importancia a nivel de los gremios que es el ‘Sindicalismo de Liberación’ y que se oponía al sindicalismo meramente administrativo que practicaban los ‘Gordos’. (que eran distintos a los de hoy; estos probablemente sean doblemente peligrosos, porque el dirigente gremial de hoy es también propietario, es patrón, empresario)
Tosco decía que el enemigo era la dictadura militar, el imperialismo y la burocracia sindical. La realidad de los hechos. Y así es como nosotros fuimos interpretando quién es el responsable de la injusticia. Quién es el autor de que haya gente abandonada, sin trabajo, tirada a una orilla.”
¿Se puede decir entonces que las denuncias iban más allá de los reclamos por los derechos laborales? ¿Se estaba visualizando un sector como responsable de las injusticias?
“Por lo menos contra los militares. Pero después veríamos que detrás de ellos estaban los responsables ideológicos, si bien por regla general los militares Argentinos que llegaban a los altos grados de las Fuerzas Armadas no era cualquiera, también eran descendientes de estas familias poderosas. Así que estaba claro que eran los milicos.”
¿Era un pedido por la vuelta de la democracia?
“Contra el golpe de estado. Estaba claro ese enemigo, había que apuntarle a ese enemigo, apuntar el cañón hacia ese nivel.
Los militares tomaron medidas tendientes a acallar la protesta que generaran sus disposiciones. Uno de los primeros gremios que plantea una lucha social fue el de los trabajadores de los ingenios azucareros en Tucumán, que cerraban, eliminando fuente de trabajo. Allí muere Hilda Guerrero de Molina, una trabajadora.
Después hay movimientos estudiantiles y populares en Corrientes, allí muere Cabral, un estudiante. Muy parecido a lo que sucedió en Rosario, donde se implementan los consejos de guerra. Allí mueren los estudiantes Blanco y Bello.”
¿Qué distingue al levantamiento de Córdoba de los hechos similares que sucedieron en el resto del país durante la misma época?
“En Córdoba, y tendríamos que remontarnos a contextos anteriores, se instala
Pero además en Córdoba había formas de ir bebiendo agua de otras fuentes, como
Hubo otras experiencias en otras provincias, pero los levantamientos eran en lugares muy específicos. Acá en Córdoba era un clima generalizado.”
¿Qué episodios completan ese clima y llevan a los sucesos de Mayo de 1969?
“Hay unos hechos ahí bien próximos que dentro del movimiento obrero son de vital importancia, y es cuando los milicos toman dos medidas, una afectaba a los trabajadores del SMATA y otra a los trabajadores de
Eso motiva a que tanto los trabajadores agremiados al SMATA como los de
Hay que tener en cuenta que en 1968 por primera vez sale de un congreso normalizador, como dirección de
¿Cómo entran en juego los estudiantes?
“El tema de los estudiantes, también hay que ponerlo en la proscripción de los partidos políticos, que genera un estado de inquietud y descontento a nivel popular. Pero los militares toman la medida de intervenir
¿Y qué aportaban a ese intercambio desde el movimiento obrero?
“De hecho, como el movimiento obrero estaba en constante ebullición, los convocaba. Los estudiantes se iban sumando a la protesta. En lugar de deliberar en la universidad, en sus lugares, en los centros de estudios, venían a los gremios que estaban alineados en su posición. Así es como el estudiantado va paulatinamente participando. Y no solamente de
En los hechos, el contacto permanente de la dirigencia con los trabajadores permitía este sindicalismo de base. La escuela de los trabajadores es esa, la llamada democracia sindical de base, donde el dirigente gremial no se remite a los momentos de conflicto, sino que tiene que ir a los lugares de trabajo, reunirse con los trabajadores, donde el trabajador, en un núcleo más chico se encuentra en mejores condiciones para intervenir, decir lo que quiere decir. Cosa que no sucede en una asamblea numerosa, porque influye el sentido del ridículo. En el lugar de trabajo hay más opción para hablar de lo que le pasa. Comisiones internas, cuerpo de delegados, asambleas en la puerta.
Eso no existe más. Ese condimento es el Sindicalismo de Liberación que propulsaba Tosco. Uno iba aprendiendo en el mismo proceso.
Y no era fácil, porque había muchas trabas, y cada uno tenía su propia historia en su casa, pero siempre se volvía a la carga porque íbamos adquiriendo la conciencia de clase, y ese activismo. Se trata de que el trabajador vaya aprendiendo sus derechos, no sólo los que le corresponden por los convenios laborales, sino los de uno como ciudadano. Preguntarse cómo es el país que querés.
Y los estudiantes traían cosas nuevas, y ayudaban a evolucionar sobre la conciencia de clase.”
Desde tu participación como activista en los hechos puntuales del Cordobazo, ¿cómo fue la respuesta del resto de la sociedad?
“Ese fue uno de los hechos más considerables. La participación masiva de la población. Nuestro turno era a la tarde, pero nosotros teníamos que ir a la mañana para salir con los de ese turno, porque se trataba de un paro activo.
El paro activo es una herramienta de los trabajadores de Córdoba: por entonces se entendía que sólo afectando la producción se llevaba a cabo una protesta contundente. Pero más adelante se observa que no sólo había que complicar la producción sino que había que manifestar públicamente. Entonces nada mejor que empezar a trabajar y luego a la mañana cortar y marchar todos juntos.
Entonces nosotros nos estacionamos en la avenida Colón, casi frente al cinerama, y a título de que no te dispersara la policía había que ir situándose en las paradas de los ómnibus. En todas las paradas había gente. Y no arrancamos haciendo una manifestación o sea, en masa. Apenas salimos a la calle empezamos a quemar, y fabricar las barricadas, por toda la ciudad. Entonces los policías se vieron encerrados muy pronto, se les acabaron los gases lacrimógenos. Yo estuve hasta las 5 de la tarde, cuando llegaron los militares y hasta entonces era realmente impactante el espectáculo. La gente estaba enardecida. Buena parte de los dueños de los comercios vivían ahí mismo, sobre los negocios, y también los estudiantes. Así que desde los edificios, por ejemplo de la calle Colón, te tiraban fangos de diarios, revistas, pedazos de muebles viejos, sillas, maderas, para hacer fuego. No faltaban cosas para echarle al fuego.”
Más adelante compartiste la dirigencia del gremio junto con Agustín Tosco, uno de los principales protagonistas de esta rebelión. ¿Cómo lo recordas?
“Yo lo conozco antes de entrar a EPEC, después logro un conocimiento más acabado de su persona. Pero hasta entonces, desde fuera, era notable que era una de las personas que a nivel de las organizaciones de trabajadores había tomado la delantera de denunciar a los militares del golpe de estado del 66. Y no solamente denunciarlo, sino que planteaba la necesidad de la respuesta. De hecho, estar un rato con el Gringo era para interpretar rápidamente que no se estaba junto a cualquier persona. Muchas notas que se han hecho sobre él hacen referencia a su honestidad, el Gringo nunca había confundido sus propios peculios con los de la organización. Pero esa no era la razón por la que Tosco tenía predicamento y nombradía. Lo determinante era su posición ideológica, por eso lo perseguían. Denunciar a los dueños del poder como responsables de todas las atrocidades cometidas no solamente contra los trabajadores sino también contra el pueblo, las injusticias.
Y eso con una capacidad como para explicartelo, ir señalando en ese sentido cómo teníamos que prepararnos nosotros.
Una de las máximas del Gringo era señalar qué nos hace falta como pueblo: “organización y conciencia”. Hoy no tenemos organización, y en cuanto a conciencia está circunscripta a pequeños grupos. Los trabajadores están desocupados, no hay asambleas en las puertas ni comisiones internas. No hay gremios, con muy pocas excepciones, casi todos son una cáscara hueca, una oficina de reclamos. Para salir es necesario ver como nos organizamos de nuevo, para construir una sociedad mejor. Y esa era la prédica del Gringo, realmente admirable. Yo compartiendo la dirección de Luz y Fuerza he podido conversar largo tiempo con él, donde uno puede tener una interpretación más acabada de cual era la veta, la pasta, la constitución de este hombre. Lamentablemente la persecución era tenaz. Y por eso muere tan joven, como tantos otros luchadores. Y el enemigo sabe eso, sabe a quién tiene que apuntarle, para generar clima de terror, para que nadie siga. Y nosotros nos planteamos justamente continuar todo aquello.”

¿Cuáles son las luchas de hoy y cómo evaluás el grado de organización de nuestra sociedad?
“Esa debería ser nuestra preocupación más importante. Es decir, desde nosotros como pueblo, como trabajadores ya no se está reparando en lo que hace el enemigo, ya no se está contabilizando lo que hacen estos gobiernos como el actual. Que si bien yo entiendo que no es el enemigo principal, el gobierno actual, es una papa más de esta olla. Tenemos que mirarnos a nosotros: qué podemos hacer, cómo podemos hacer. Si ya no tenemos aquella organización que en aquel tiempo fue de tanta importancia en convocatoria y en movilización. Hoy ya no existe eso, es más: yo me planteo que ya no va a servir nunca más. Porque quienes están al frente de esas organizaciones son una lacra, y se han servido de la misma legislación para atornillarse en sus cargos.
Hoy la perspectiva tenemos que planteárnosla distinto de aquella época. Hay que ver el tema de la organización. Cómo llegamos a donde están los trabajadores. Y ya no te podés plantear los gremios, porque el grueso de los trabajadores está desocupado o trabaja por su cuenta. No se puede llegar con esclarecimiento a través de asambleas en las puertas de las fábricas. Hay que valerse de lo que tengamos, el centro vecinal, el partido político, la organización de los jubilados, la organización de los jóvenes, en la escuela, en la iglesia. Tenemos que valernos de eso para ir arrimándole al vecino con un papelito, con una visita, aquellas cosas que contribuyan a la organización y la toma de conciencia. Organizar una sociedad mejor donde no haya un león, una fiera que se coma al resto. Hay muchísimos grupitos de la iglesia, de desocupados, del arte cada uno con sus propios reclamos. Me da la impresión que nosotros deberíamos ir buscando la forma de ligar esos grupos de manera que haya aunque sea una vez por mes una marcha que nos junte a todos. Esto siguiendo con la idea de unidad en la acción.”
¿Qué nos deja el Cordobazo?
“Nos deja elementos básicos para que el pueblo, la clase obrera, tenga poder para enfrentarse a los sectores de poder. El tema de la organización y conciencia como enseñanza del Cordobazo. Y la unidad, que era también la prédica del Gringo Tosco. La unidad tiene que ser la unidad en la lucha, unidad en el accionar. Siempre tenemos que buscar entre nosotros los puntos de contacto y privilegiarlos.
Si nosotros asumimos que la lucha debe continuar tenemos que arriesgar, tenemos que apostar. Por ahí uno ve que la tierra es desértica, pero si uno tiene la posibilidad de tirar una semilla hay que tirarla, porque puede ser que caiga detrás de una piedra donde hay un poco de humedad y crezca. No hay que descartar nada, es lo que tenemos. Para continuar la lucha hoy tenemos la cuesta mucho más empinada que en aquel tiempo, pero hay que hacerlo, hay que arriesgar.”
El Archivo y la Comisión Provincial de la Memoria invitan a la reapertura de su Sede el día Martes 29 de septiembre de 2009, en el Pasaje Santa Catalina 66.
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Ronda de la Memoria 2009
Espacio de Reflexión y Formación Docente
Hacia una Pedagogía de la Memoria
Comisión y Archivo Provincial de la Memoria
Presentamos “Viento Sur, historias de un continente” un ciclo organizado junto a H.I.J.O.S Córdoba que tendrá lugar todos los viernes de septiembre a las 19:30 hs. en la Casa de los Derechos Humanos, Santa Fe 11 (barrio Alberdi). La propuesta es centrar el ojo y el corazón en la cinematografía Latinoamérica y a partir de cuatro buenas historias generar un espacio de debate y reflexión sobre la representación de lo que sucede en nuestra América hoy.
Tenemos el agrado de invitarlos a compartir el Acto Homenaje a Alicia Romelia Villalba el próximo Sábado 5 de Septiembre a las 10 hs en el Espacio para la Memoria y la Promoción de Derechos Humanos “La Perla”
Ruta 20, km 12.
Invitan:
Familiares de Alicia Villalba - Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos “La Perla” - Comisión Provincial de la Memoria.
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